Dentro de la espiral energética de este periodo hasta el solsticio vernal, las cualidades esenciales de los campos magnéticos y eléctricos de la entidad planetaria (Gaia-Hombres-Logos-Jerarquia), se ven altamente “sacralizadas”, produciéndose una elavación considerable de las frecuencias más densas para generar los escenarios de nueva comunicación y comprensión activa de la gestión y manejo de las fuerzas.
La actividad del Ángel Solar que en receptiva comunicación de los patrones y modelos de la senda ascensional ha estado generando el impulso y la atracción de los reinos inferiores hacia el re-descubrimiento de sus potencialidades no-inerciales, se ve acompañada por la intuitiva acción del Alma, por la semilla crística que en el vientre totalmente entregado a la evolución del nuevo hombre, crece y se expande haciendo vibrar altamente el segundo triángulo de fuerza, a la vez que “acopla” su sonido y vibración a la fuerza materializadora de la Madre. Sigue leyendo






